viernes, 31 de mayo de 2013

Informe de Batalla: Caos VS. Imperio en Campaña.


¿GW abandona BattleFleet Gothic?. ¡Bah!. Esto se termina cuando nosotros digamos que se termina... xD.
Y en nuestro grupo de juego seguimos con nuestra campaña de BFG: The Koronus Wars. Este pasado fin de semana se jugó una de  las partidas de la 7ª ronda de la campaña (en total son 10), donde se enfrentan las flotas del Imperio y el Caos.
Veamos como fue este duelo clásico, con ayuda del Vassal, unas fotos y hasta relato final.

Las Listas.


Debido a la diferencia de renombres entre los Almirantes, el Imperio disponía de 1500 ptos. y los Heréticos de 920 ptos.

La lista del Imperio era:

  • Imperieuse, Acorazado Clase Emperador
  • Immortalité, Crucero Pesado Clase Marte
  • Malaquias, Crucero Clase Gotica
  • Remigio, Crucero ligero Clase intrepido
  • Berengario, Crucero Clase Dominador, 190
  • Penitentiagite, Crucero Clase Tirano 
  • The Dahmers, Fragatas de Clase Tormenta
Almirante: Kurgan de Merk

La lista del Caos era:

  • Soverign, Acorazado clase Repuslión
  • Black Sword, Crucero clase Masacre
  • Son of Pain, Crucero clase Masacre
  • Starscream, Crucero clase Devastador
Almirante: Phalanx

El Despliegue.


El Escenario del combate, que se decide cada ronda de forma aleatoria, era el 10: Combate entre Flotas.
La escenografía se dispuso aleatoriamente. Los almirantes eligieron desplegar en Cruz por ambas partes lo que marcó y mucho la partida, ya que los poderosos Nova imperiales apenas tendrían ángulo para disparar a sus contrapartidas caóticas.

El Imperio despliega sus fuerzas (de izquierda a derecha en el gráfico) el Escuadrón formado por los cruceros clase dominador Berengario y el clase marte Inmortalité. En el cuadrante central el escuadrón formado por el acorazado clase Emperador Imperieuse y los clase gótico Malaquias y clase tirano Penitentiagite. En el cuadrante derecho se sitúan el escuadrón de fragatas tormenta The Damned y el crucero ligero Remigio.

Por su parte los herejes sitúan el crucero clase masacre Black Sword en el primer cuadrante izquierdo, cerca del planeta rodeado de asteroides. En el cuadrante central se sitúan el escuadrón formado por el acorazado clase saqueador The Sovereign y el clase devastador Starscream. Finalmente en cuadrante izquierdo el otro crucero clase masacre Son of Pain.

Este despliegue beneficia mucho al Caos. Los cruceros caóticos (incluso el Acorazado) son más rápidos que los imperiales. En especial los clase Masacre pueden mover 30 cm. por turno y sus motores potenciados les permiten hacer la orden A Toda Maquina con 5D6 (en vez del 4D6 habitual).

El despliegue:


Primer turno.


La iniciativa la ganó la flota caótica, que decidió mover en primer lugar.
Esta tirada al igual que el despliegue tuvo un peso importante en la partida, ya que excepto en el primer turno imperial, durante el resto de la batalla la flota traidora estuvo fuera del ángulo frontal de los cañones Nova o las naves con Nova estaban bajo órdenes especiales que le impedían dispararlo.

El Almirante Phalanx, decide que el escuadrón que forman su buque insignia el acorazado The Sovereign y el crucero clase devastador Starscream, muevan A Toda Velocidad  hacia adelante, intentando dejar los asteroides a su costado derecho, para estar fuera de la línea de visión de los posibles disparos de Nova.
El crucero Son of Pain, recibido como Refuerzo de la última partida y con un liderazgo muy bajo, no superó su chequeo y se quedó alejado de la flota. Mientras que el otro Masacre el Black Sword viró a estribor y se va encarando hacia los cuadrantes superiores, superando su chequeo por maniobrar entre campos de asteroides.



Los Imperiales por su parte viran su grupo de fragatas Tormenta The Damners y el crucero ligero Remigio, mientras el resto de la flota avanza poco y vira a estribor, buscando el encaramiento con el enemigo.
El primer disparo de la partida lo efectúa el crucero clase dictador Berengario que tiene a su proa hacia el Son of Pain, pero el Nova se dispersa mucho y no impacta... la tripulación del Son of Pain agradecen no hacer honor a su nombre.


Segundo turno.


El Caos sigue su aproximación hacia el flanco izquierdo enemigo, el crucero Black Sword, se lanza A Toda Maquina hacia el grupo de asteroides a su norte, intentando en vano obtener algún tipo de cobertura. El escuadrón The Sovereign avanza y vira a estribor buscando el combate con los cruceros clase marte Inmortalité y clase dictador Berengario. Aunque para ello deben cruzar peligrosos campos de asteroides consiguen navegar entre ellos sin sufrir daños. El Son of Pain, decide avanzar A Toda Velocidad hacia el planeta y tras el resto de su flota.

El Black Sword abre fuego contra el Berengario, pese a tener sus armas reducidas a la mitad de potencia por estar bajo la orden A Toda Maquina consigue bajarle los escudos y hacer un punto de daño a su estructura. Sin embargo las lanzas de largo alcance del The Sovereign consiguen hacer varios impactos en el Berengario que pierde 3 puntos más de estructura y queda desarbolado.


Por su parte el Imperio sigue con sus maniobras para situarse en línea de batalla. Las fragatas tormenta y el crucero ligero avanzan A Toda Maquina para estar en el siguiente turno a distancia de combate. El escuadrón formado por el Acorazado clase Emperador Imperieuse y sus dos cruceros de escolta gótico y tirano, viran a estribor lentamente.

El crucero marte Inmortalité y el dictador Berengario abren fuego con todas sus baterías a plena potencia contra el Black Sword, pero la tripulación del Black Sword bajo la orden Preparados para el Impacto, supera la mayor parte del fuego enemigo, aunque recibe 2 puntos de daño.



Tercer turno.


En este tercer turno la Flota del Caos mueve hacia los dos cruceros imperiales del cuadrante superior izquierdo. El Black Sword hace una maniobra desesperada encendiendo sus Retros a Maxima Potencia para evitar entrar en el campo de asteroides, que consigue con éxito y avanza hacia el Berengario y el Inmortalité. El Son of Pain también avanza hacia ellos siguiendo las órdenes de su Almirante y chequeando por cruzar entre los peligrosos campos de asteroides, cosa que consigue pese a la poca experiencia de su capitán. Finalmente el The Sovereign y el StarScream avanzan en línea recta cruzando el anillo de asteroides planetarios, también sin sufrir ni un rasguño... ¡todos las naves del Caos tienen en sus pantallas de disparo al Berengario!.

La fase de disparo del Caos resulta desastrosa para el Berengario, todos las naves herejes disparan hacia él, que pese a estar Preparados para el Impacto, no consigue superar tan abrumador ataque, quedando destruido, pero además implosionan sus motores principales, que al estallar baja los escudos y hace un punto de daño al Black Sword y daña gravemente a su nave compañera el Inmortalité, al que también baja los escudos y hace 2 puntos de daño.


Además el The Sovereign y el Starscream lanzan 12 escuadrones de Naves de Asalto contra el Inmortalité. Aunque los cazas del clase marte destruyen muchas naves de asalto enemigas, algunas llegan y consiguen hacer al menos 6 Ataques Relámpago con el resultado de varias armas inoperativas, sus escudos destruidos y daños en el casco que lo dejan inoperativo.


Por su parte los Imperiales no se acobardan ante el fatal desenlace del Berengario y la situación extrema del Inmortalité. Las fragatas The Damned y el Remigio avanzan para desencadenar todo el poder de sus baterías de lanzas contra el enemigo. El escuadrón del Imperieuse aún alejados del combate principal se esfuerzan por maniobrar para entrar en batalla. Otro fatal golpe del destino hace que el Inmortalité falle su intento de apagar motores para abandonar el combate y además sufra un impacto crítico al cruzar los marcadores de explosión sin escudos y pierda 2 puntos de estructura más, lo que deja la nave con graves daños estructurales.
En la fase de disparo el  Inmortalité, inoperativo, hace lo que puede disparando las armas disponibles contra el Black Sword, pero los escudos de éste detienen todos los disparos.
Por su parte las fragatas tormenta The Damned y el crucero ligero Remigio intentan abrir fuego contra el Son of Pain, pero ¡por medio centímetro están fuera de alcance! 
El acorazado Imperieuse lanza sus naves de asalto tiburón, en un esfuerzo de ayudar a los imperiales en el combate.

Cuarto turno.


Aunque los Imperiales aún conservan muchas de sus naves más potentes, los Herejes han conseguido reducir notablemente la diferencia que había en puntos entre las dos flotas al inicio de la partida y lo más importante, sus naves han conseguido reunirse y los imperiales aún están en mala posición. Maniobra el acorazado y el devastador, primero para recargar sus hangares y después para dejar a a distancia de todas las armas del The Sovereign y el Starscream toda nave enemiga posible de alcanzar. El Black Sword se sitúa para dar el "coup de grace" al Inmortalité junto al Son of Pain que ordena un Objetivo Adquirido.

La fase de disparo del Caos es demoledora. La única excepción es el crucero clase marte Inmortalité, que hace gala de la mejor tradición naval Imperial y ¡evita la mayor parte del castigo!, gracias a estar Preparados para el Impacto. Sin embargo queda con un único punto de estructura. Por su parte el The Sovereing y el Starscream disparan baterías y lanzas concentradas contra las fragatas Tormenta, que con una serie de aciertos por encima de la media, destruyen al grupo The Damned al completo.

Finalmente los bombarderos salen de los hangares del acorazado y el desvastador, en dirección al crucero ligero Remigio, que sufre una serie de ataques masivos que acaban con el navío, quedando flotando en el espacio como un pecio en llamas.



La primera orden del Almirante Kurgan es que el Inmortalité abandone el combate, no cree que el venerable clase marte tenga otro turno de suerte. Sin embargo el destino es veleidoso y hace que el intento del crucero de apagar su signatura sea detectada por los navíos enemigos y todavía esté en los radares de flota herética.

El escuadrón del Imperieuse, junto al Malaquias y el Penitentiagite, abren fuego contra el The Sovereign, pero los escudos enemigos y la mala fortuna imperial hace que el ataque no tenga efecto.
El Inmortalité dispara contra el Black Sword, pero ni siquiera consigue bajar sus escudos, la pérdida de gran parte de su tripulación ha afectado gravemente al rendimiento del crucero.

Las naves de asalto tiburón, que el Imperieuse había lanzado anteriormente avanzan hasta situarse de tal manera que puedan encontrare con el vector de avance del The Sovereing en el siguiente turno.



Quinto turno (y último).


La flota del Caos maniobra para enfrentarse al remanente imperial. Su objetivo es el Malaquias, se lanzan órdenes de Recarga de hangares y Objetivo Adquirido para maximizar la efectividad de las armas.
Durante el movimiento el The Sovereign es atacado por los botes de asalto imperiales. Pese a sus numerosas torretas casi la totalidad del grupo de asalto imperial penetra sus defensas y hacer una serie de impactos críticos desastrosos para el orgullo de la flota hereje... un impacto afortunado destruye el puente del acorazado ¡el almirante Phalanx ha muerto!, además ¡muchas de las armas de estribor y proa quedan inoperativas en este momento crucial!.

Pero no hay tiempo para lamentaciones, los caóticos disparan todas las armas disponibles y lanzan todos los bombarderos que pudieron recargar hacia el Malaquias, que además no consigue superar su chequeo de Preparados para el Impacto con el resultado del crucero completamente destruido por el fuego combinado de 3 cruceros y un acorazado maltrecho, quedando a la deriva como un pecio en llamas.



Los Imperiales desean seguir peleando hasta el final ¡hasta el ultimo hombre!, pero su almirante no quiere perder más vidas inútilmente ¡vive hoy, pelea mañana! y ordena abandonar el combate al Imperieuse y el Penitentiagite, únicas naves supervivientes de la flota imperial. Los motores son apagados y toda señal térmica y electrónica reducida, consiguiendo con éxito ( y aprovechando los campos de asteroides y los múltiples marcadores de explosión que ciegan los radares enemigos) abandonar el combate.




Epílogo.


El tercer oficial Demarre vio con sorpresa como por azares del destino y la voluntad veleidosa de los Dioses se había convertido en el comandante de la nave más poderosa del sector Koronus. Las partidas de abordaje imperiales habían penetrado el casco del orgulloso y antiguo acorazado y tras aniquilar a la sorprendida tripulación que encontraron por el camino, habían colocado cargas de demolición con núcleo de fusión en los grandes sistemas de energía que alimentaban muchas de las armas del The Sovereign.

Pero la mayor catástrofe se había sufrido cuando un comando de élite imperial había conseguido detonar los pasillos que daban al puente de mando principal, donde el almirante y los oficiales de mayor graduación, junto a decenas de tripulantes y servidores, dirigían la gigantesca nave. La explosión casi había separado por completo la estructura superfortificada que era el puente principal del resto de la nave, pero ya fuera por su misteriosa y ancestral tecnología, muchos compartimentos habían resistido y todavía se mantenían unidos al castillo de cubierta, gracias a sus titánicas vigas, ahora retorcidas. Sin embargo la mayor parte de las cubiertas del puente estaban desechas y sus mamparos destrozados se abrían al frío vacío espacial.

La batalla había concluido segundos después del asalto, con una gran victoria para su causa, pero ahora Demarre al mando de un grupo de hombres y equipados con trajes presurizados inspeccionaban la zona valorando los daños.
Ya se iban a retirar cuando escucharon un suave sonido, parecido a un repiqueteo, que venía de algún lugar al final de la pared más oriental del antaño enorme y ostentoso primer puente de mando. -¡Superviviente!-, gritó uno de los hombres. Bien, bien, no estaría mal sacrificarlo para agradecer la victoria a los Dioses, pensó Demarre, torciendo la boca en una mueca de satisfacción al pensar en la crueldad de la idea, entregar a un hombre salvado in extremis como sacrificio humano. - Del fuego a las brasas- murmuró maliciosamente Demarre para sus adentros.

Siguieron acercándose a la fuente del sonido, con sus botas magnéticas emitiendo un golpe seco a cada paso que daban. Finalmente llegaron a un cruce donde un pasillo era largo e interminable por un extremo y prácticamente abierto al espacio exterior por el otro. Avanzaron lentamente siguiendo el sonido y solo pararon cuando estuvieron seguros que los golpes llegaban tras una zona de la pared reforzada tras la que se habían amontonado diversos escombros. El tercer oficial Demarre dio la orden de utilizar una lanza térmica portátil para abrir un boquete por el que pasar al compartimento tras la pared blindada.

Cuando el operador de la lanza térmica hubo terminado utilizaron ventosas magnéticas para fijarlas a la pared y tirar con todas sus fuerzas. Pese a que eran 4 hombres fornidos, ese pequeño círculo de plastiacero debía pesar una tonelada. Tiraron hasta desprenderlo y contemplaron el negro boquete con fascinación. En ese junto momento algo apareció a toda velocidad por el agujero, derribando a los 4 hombres. Uno de ellos perdió el agarre magnético al suelo y salió despedido por el pasillo camino al vacío exterior, agitando violentamente las manos intentando encontrar un asidero en vano, tal había sido la fuerza del embite. El resto de hombres se doblaron sobre sus rodillas y rebotaron contra el suelo, con sus botas magnéticas aún asiéndolos con fuerza a la vida. Pero al incorporarse contemplaron como la figura que  había salido con tanta furia agarraba el tubo de aire del casco del tercer oficial Demarre y lo conectaba a su propia máscara de aire, indiferente a la expresión de terror del oficial. que se veía tras la visera de su casco. Con la piel blanca y las venas y arterias marcadas de forma horrible, como si estuvieran a punto de estallar, se encontraba el almirante Phalanx mirando al resto de hombres con ojos desorbitados, venas palpitantes y pupilas dilatadas al máximo. Una mirada de dolor y furia a partes iguales. Los hombres estupefactos, vieron como el tercer oficial dejaba de patalear, probablemente ya inconsciente por la falta de oxígeno. El almirante ya le estaba retirando el equipo de oxígeno de su espalda y cuando terminó apartó el cuerpo de Demarre con desaire, el cuál lentamente se alejó chocando contra paredes, techo y suelo del largo pasillo.

Incorporándose lentamente y con gran esfuerzo hizo un gesto con la mano ordenando a los hombres que cargaran con él y lentamente avanzaron por el pasillo dejando a sus espaldas la terrible destrucción. Al final del corredor dieron con una puerta neumática y Phalanx con los dedos hinchados y temblorosos tecleó la contraseña desbloqueando la puerta y permitiendo que los hombres pudieran abrirla manualmente, usando todas sus fuerzas para mover la gran hoja, entrar y  y volver a cerrarla con la misma dificultad. Uno de los hombres, consiguió dar con el panel auxiliar, que alimentado desde una de las múltiples conexiones de su traje hermético consiguió dar las órdenes al instrumento para crear presión en el compartimento y comunicar con el segundo puente. 
- ¡Atención segundo puente!, aquí el ingeniero de 4ª clase Lormod, nos encontramos en la sala de oficiales HI-3-35, anexa al primer puente, ¡adelante segundo puente!- gritó a través de su casco el tripulante.
- ¡Aquí el segundo puente! ¿dónde está el comandante Demarre? - tronó la voz metálica por el intercomunicador.
- Segundo puente - dijo una voz silbante, con grandes problemas para respirar, pero cargada de autoridad - el comandante Demarre ha muerto. Os habla vuestro señor y almirante. Estoy vivo, gracias a la voluntad de los Dioses. Enviar un equipo de rescate con traje hermético para sacarme de esta ratonera y que se prepare mi tecnomédico personal para recibirme.
- ¡Señor! ¡loados sean los Dioses! ¡inmediatamente mi Señor!, pero lamento comunicaros que el tecnomédico de primera Akramon ha desaparecido tras el ataque, presumiblemente muerto, señor.
- ¡Pues envía a cualquier bastardo capaz de manejar ese maldito instrumental diabólico o te reunirás con el buen doctor!- escupió Phalanx.
- ¡Como ordenéis! ¡segundo puente fuera!- se apresuró a decir la voz, muy inquieta ante la posibilidad de haber ofendido a su señor y comandante.

Semanas después, de nuevo sobre la cubierta más alta del segundo puente, Phalanx sonrió. Sus mejoras tecnomédicas, su excepcional físico y la gracia oscura de los poderes ancestrales le habían permitido sobrevivir a la explosión traicionera. Ciertamente su sillón de mando blindado y reforzado había contribuido en buena medida a tener tanta "suerte". Encontrar un compartimento entre todo aquel desastre fue igualmente difícil, pero Phalanx conocía su nave a la perfección, solo debía esperar el tiempo suficiente a que llegara un equipo de rescate o reparaciones. Los injertos cutáneos respondían bien y ya se había acostumbrado a los nuevos ojos y pulmones protésicos. Pero ahora su odio infinito al Imperio y a Kurgan, el hombre que casi detiene su ascenso imparable hacia su gran destino manifiesto, era más grande que nunca. Apretó los puños y una voz gutural producto de los nuevos órganos mecánicos dio su primera orden - ¡A toda la flota, preparados para el salto a la disformidad! ¡Tenemos mil mundos que reclamar!.
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Conclusiones finales.


Almirante Phalanx:

Para empezar decir que el almirante Kurgan jugó sin acobardarse en ningún momento y es de agradecer, porque es de los que se queda hasta el final y no abandona el combate a las primeras de cambio.

Elegí la formación en Cruz ya que tenía muchas posibilidades (2 de 3) de que finalmente el despliegue fuera el B. Que las dos flotas se dieran el costado me beneficiaba, tanto por mi velocidad superior como por estar fuera del ángulo de disparo frontal de los Nova (que a veces no impactan, como ocurrió, pero es mejor no tentar a la suerte exponiéndote demasiado).

Otro factor importante fue la elección de escuadrones por parte de los imperiales. En la medida de lo posible no deben mezclarse en un mismo escuadrón naves que necesiten órdenes de recarga con naves que no la necesitan o cuando recargues no podrás lanzar objetivo adquirido y viceversa, órdenes ambas fundamentales para dañar a los cruceros enemigos.

Además el acorazado clase emperador Imperieuse "enlentenció" a todo su escuadrón, debido a su imposibilidad de maniobrar con suficiente velocidad para encarar a las naves enemigas.

He de reconocer que la suerte siguió de mi lado cuando además el Black Sword salvaba cantidad de daño y  por tanto absorbía muchos disparos que me hubieran obligado a poner en Preparados para el Impacto las naves más importantes. Todo esto unido a que los imperiales no tuvieron su mejor tarde con los dados y que por muy poca distancia las fragatas y el crucero ligero no pudieron disparar sus 7 lanzas, antes de ser destruidos, terminó dando la partida a los heréticos.


Almirante Kurgan:

Una tarde de batalla entre caballeros, aunque uno de los combatientes fuera herético.
Dos errores fundamentales que, seguramente, no hubieran cambiado el resultado pero si la dinámica de la partida. Uno, la elección de escuadrones por mi parte que entorpeció mi petición de órdenes; y otro, la elección de la formación de despliegue que me perjudicó notablemente.

Muy destacable la capacidad de maniobra y la determinación de la que hizo gala el Almirante Phalanx para navegar a toda velocidad a través de los campos de asteroides, que hizo que mis naves estuvieran en las pantallas de disparo de su flota caótica en un corto espacio de tiempo.

Por otro lado, la alta eficacia del sistema defensivo de la experimentada flota caótica hizo que mis naves no hicieran apenas daño.

4 comentarios:

Will dijo...

EL battlefleet es un jugo que llevaba desde que sailió queriendo probar pero hasta hace poco no lo había hecho. Y ahora que mis amigos y yo nos hemos viciado descubro vuestro magnifico blog!!

Voy a ponerme a leer el informe, que tiene una pinta estupenda.

Opaikea dijo...

Hola y ¡bienvenido al blog!

Gracias por el comentario y espero que disfrutes de este gran juegazo.

¡Nos vemos por aquí!

Sergio Russ dijo...

Da gusto ver un blog dedicado a este gran juego,una lástima la política de GW pero como bien decías en una entrada anterior...esto se terminará cuando nosotros queramos.

Por cierto muy entretenido el informe de Batalla,espero volver a ver más!!

Opaikea dijo...

Así es amigo Sergio, el BFG tiene cola para rato.

Y gracias por los ánimos, por supuesto que publicaré más informes, estate atento... :)

Saludazos.


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